CONEXIONES
Editorial 3

ENTRE LA CUBANA Y LA TANA
Año Nuevo... me recuerda cuando recién llegaba 1999.
Estábamos invitados (con otro amigo) a la casa de Delgado Parker, un empresario peruano dueño de la mitad de los canales de TV en Perú, incluyendo el canal Sur, que se ve en directo en Miami. Siempre se hablaba de las fiestas de fin de año que él daba en su majestuosa mansión de Key Biscayne. Como mi amigo Nicolás era amigo de la esposa, conseguimos ser invitados. Nicolás consiguió la invitación y yo tenía que conseguir dos amigas que nos acompañen.
Yo conocía a una rubia cubana que estaba rebuena, y era la que me acompañaría a mí, pero Nicolás quería que ella lo acompañara a él para quedar bien. Estuve llamando toda la tarde a las chicas de mi agenda, pero casi todas tenían planes... hasta que hablé con una amiga que me dijo: "Mirá... ayer llegó una amiga de mi compañera de trabajo desde Italia. Si querés veo qué hace. Ok? Al rato me llama y me pone en tres líneas con la tana:
"Hola. como vai?"
"Bene, bene, y avanti con el noventa y nueve que se viene", dije.
"Ay, qué simpático", dijo ella.
Y Graciela, mi amiga, dijo al toque: "Chicos por qué no se llaman y arreglan para esta noche, que yo me tengo que ir a arreglar".
- Como se llame Lei (con mi tano de cancha de Boca)
- Isabella, me llamo.
- Ok dame tu teléfono y te ligo, Isabella.
A todo esto, yo corto y antes de llamar a la tana me suena el teléfono. Era la cubana, con quien yo había quedado para ir a la fiesta.... Bla, bla bla, bla, por qué no atendía, etc, etc... y le dije "Ya no te banco más nena, andá con Nicolás esta noche que yo "me voy con otra".
"Aahh, así que así es la cosa, Enri? Ok, cuando me veas con el vestido nuevo vas a querer correrme hasta la Habana, pero no te voy a dar el gusto ok? Te veo esta noche, chau", y me cortó. Conté hasta 3 y marqué el número de teléfono de la italiana:
- Hola Isabella, bueno, al fin solos.
- Qué simpático eres tu argentino, me encanta Batistuta.
- Ahh lo conocés?
- Claro, canté una vez en una fiesta donde estaba él.
- Ahh, vos cantás?
- Si soy cantante semilírica.
- Ahh, y contame ¿cómo sos?
- Que cómo soy? Mido 1.70, tengo pelo negro con rulitos y ojos celestes.Yo en mi mente me imaginaba a Claudia Cardinale, y la bilirrubina la tenía hasta el techo. Y seguí diciéndole:
- No te quiero preguntar la edad pero se siente muy joven tu voz.
- Tengo 29 años.
- Y qué hacés en Miami?
- Vine a ver si podía sacar un disco con melodías de temas de amor Italianos.
Yo ya tenía mi película armada: en una góndola con Claudia Cardinale y con fondo de Venezia sin ti.
- Y dime, Isabella ¿a dónde vas esta noche?
- No tengo planes... estoy sola en Miami.
Uuu Uuu Uuu Uuu Uuu!!! Me salió el lobo que llevo por dentro. Caperucita estaba sola la noche de Año Nuevo y a mí me crecían los colmillos minuto a minuto.
- Entonces, Isabella... me encantaría invitarte a una cena de gala en una mansión de Key Biscayne, ¿qué te parece? Tienes vestido largo?
- Claro. Y a qué hora es la fiesta?
- Te paso a buscar a las ocho. Ok?
- Grazie, Enrique. Toma mi direccione...
- Bueno, Isabella. A las ocho paso a recogerte, preciosa.
- Bene Enrique. Ciao.
- Uuu, Uuu Uuu.Ring, ring... (pero quién carajo es ahora?)
Hola. Bla, bla, bla. Era la cubana que ya estaba jodiendo de nuevo: "Enrique... te vas a arrepentir y bla, y que te vas bla, bla, bla.
- Mirá, no jodas más que voy con una cantante Italiana.
- Ah sí. Y de dónde la sacaste?
- Me la presentaron, y parece que es muy linda .. no sé, no la conozco, pero por lo que hablé es una diosa.
- Ja, ojalá que sea una bruja.
Click y me cortó. Llamo a Nicolás y le digo: "Anda a buscar a la cubana que yo ya tengo una tana, te espero en la entrada de la mansión". Ok, gracias Enri, y decime, ¿la tana esta buena ?, me pregunta Nicolás. "No sé pero creo que es un minon".
"Bárbaro, Enri... te veo en la Shell de Key Biscayne a las 8:30 de la noche. OK?
La casa en donde paraba la tana era en Venetian Island, y estaba super oscuro, no veía ni la dirección. Yo estaba vestido de smoking, que era lo que pidió el dueño de la casa a todos los invitados. Encontré la casa, no se veía nada, toqué bocina, una, dos, tres. Al rato veo una figura venir en vestido largo. Me suena el celular y no puedo bajar a abrirle la puerta: "Hola, es Nicolás ya estamos acá y la cubana parece una diosa. Gracias Enri, te lo juro, se esta riendo y hechándote maldiciones, como esta TU tana?
"Está subiendo al auto MI tana, chau Nico".
Estaba muy oscuro todo... cuando subió la tana al auto, le di un beso de hola. Ella me dio dos. Algo vi mal. Arranqué y el lado de su cara que daba al mío estaba totalmente cubierto por el pelo que parecia el de un jamaiquino. Apenas hicimos una cuadra, cuando la vi un poco mejor. La Tana se parecía a Bob Marley, pero claro era mujer. Me hablaba, pero yo sólo quería verle la cara bien, estaba manejando. Semáforo en rojo. Stop. Bueno todo bien, y me mira de a gotas dejando sólo que mire un cachito de la cara. Yo a esta altura ya estaba pensando por qué carajo le tiré la rubia cubana que estaba recontrabuena al enano de Nicolas, porque lo que tenía al lado se asemejaba más a una postal de Bob Marley que a una diosa italiana... y eso que todavía no la había visto del todo bien. Ya entrando a la autopista pude verla un poco mejor... La maldicion cubana estaba tomando forma: el vestido que tenia la italiana parecia un jersey largo de "ño que barato" de color gris con pintas blancas, nada que ver con lo que debería haberse puesto para la gala a la que íbamos esa noche. Mientras me hablaba de la música, de su vida artística, bla, bla, bla, y yo ni bola, sólo pensando qué hacer para no pasar el papelón del siglo.
Claro ya sé. "Mirá, Isabella, creo que viene mi novia y puede ser que cambiemos de auto, entonces antes de entrar te pasás al de mi amigo. Ok. Mascalzoni, tenis novia, por qué no me dices!! No, es que salió ahora de repente, me quiere ver antes del 1999. Me ama, y yo también, y fue en ese llamado antes de que entres al auto. "Argentino tenías que ser, sinverguenza!"
- Bueno, no te enojes. Mirá, ya llegamos a la estación de servicio, allá está ella con mi amigo. Me bajo. "Nicolás, hay un cambio, la tana va con vos y la cubana conmigo". "Dejámela ver". "Nooooooo, si es bárbara, espera que le digo a la cubanita". - Mi amor, tenés razón, quiero ir contigo a la fiesta, no con esta tana. Nicolás va con ella.
- No, contigo nada ahora, aguantate a la italiana.
- Pero mi vida, fue un error vení que te ayudo a bajar.
Me cierra la puerta.
En eso, Nicolás va a saludar a la tana. La ve, viene corriendo, sube al auto, cierra la puerta y arranca... para a los 10 metros, abre la ventanilla y me dice. "Seguime ahora".
Ya estaba jodido. Yo todavía no la había visto bien a la tana. Sabía que era fea pero no la había visto bien. Me acerco a la ventanilla del auto del lado de ella. La veo bien. Efectivamente, era Bob Marley reencarnado en mujer con más pozos en la cara que él.
Nicolas esperaba mas adelante. Me subo al auto resignado. Me dice. "Qué pasa". Le dije que mi novia se iba con otro. Me dijo, "No importa, estás conmigo". No atiné a decir nada, sólo a pensar en cómo apagar el incendio que se avecinaba. Llegamos a la mansión, era sólo valet parking. Nicolás baja, la cubana que era un minón, se puso un vestido espectacular con un tajo atrás al que se le veía el comienzo del deseo, digamos... lo agarra del brazo..
Sabía que iba a ser la diosa de la noche. Yo quería seguir de largo. Paro el auto. Me abren la puerta y la de ella. Baja la tana. Yo la veo caminar un poco con ese vestido de "ño que barato"... se parecía al Chueco García. Dios, tragame Tierra!!! Empezamos a subir las escaleras. Delgado Parker y señora estaban saludando a Nicolás y a la cubana, al fondo una pareja tocaba sendas arpas. De película, la cosa. Lo mío también, pero de Fellini. Me saludan, nos reciben con champange.
La tana agarra todo lo que le dan. Lo busco a Nicolás, empieza a rajar. La cubana se rie, la gente me mira, la tana sigue lastrando y tomando. Parece que vio "La última comilona". Empiezan a llegar más invitados, más amigos, me miran con la tana y rajan. La tipa sigue comiendo y tomando, nada la para. Viene mi amigo Tony Tirado y me mira con cara sarcástica. Y esta señorita? Es una famosa cantante Italiana. Me corta la tana con la boca tapada y semiborracha. No me gusten que me presenten como cantante, soy Isabella. Tony la saluda y se raja. Era tan fea y desagradable que la gente no quería estar ni cerca de ella. Hay feas superdivinas como personas, y a uno ni le importa si es fea o no, pero a ésta. Por favor!!
Estaba solo, nos llaman a las mesas. Bajamos con el yate de fondo, mesas de película y yo que buscaba a Nicolás con la cubana para ver cómo me la puedo llevar. Veo la mesa. Está ocupada, dice ella. Nicolás me mira, se rie, lo goza. La tana se sienta en una mesa. Le digo VAMOS. Por qué? quiero comer, me dice ella con la boca a medio masticar el 87 canapé que se mando.
- Levantate , acompañame, ahora volvemos. QUIERO COMER !!. Vení ya volvemos, le dije. Agarré el auto, ella gritando a dónde vamos! Yo seguía, agarré la 95, ella bla, bla, bla, bla. Yo seguía eran las 11:35 de la noche. Llego a la puerta de la casa. Le digo. Sorry, pero no puedo soportar que me novia esté ahí con otro. Baja. Mascalzone, hijo... etc etc. (me dijo de todo y más). Ya era medianoche... comenzaba el año nuevo y yo pasando por el puente del viaducto de Miami Beach.
Por qué no fui con la cubanita? La vi dos veces en mi vida, era insoportable pero estaba rebuena!! Por querer algo mejor, me jodí la fiesta. La vi por unos meses después. Era insoportable, igual.
1 de enero... Suena el teléfono, atiendo, era mi amiga Graciela que quería saber qué tal me había ido con la italiana... No le contesté, pero a la semana... a mi amiga Graciela y a modo de revancha le presenté al primo de Quasimodo, el jorobado de Notre Dame, que casualmente VIVE EN MIAMI!! Je, me vas a joder a mí!! Enrique Kogan
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